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El mayor de los crímenes es la aceptación de los mismos



El mayor de los crímenes es la aceptación de los mismos.
No acepto como normal que a las mujeres se las rasure o corte, no acepto que sus hijos les sean arrancados en nombre de un complejo sistema burocrático que dice prevenir un riesgo inexistente.
No acepto que otros usurpen nuestros derechos y cuerpos.
No acepto que se haya creado un sistema que reza "por tu bien" mientras deja como daños colaterales cuerpos dañados, almas rotas y niños hambrientos de amor.
Si el sistema que quiere proteger y salvar hace daño, no puede ser un sistema válido.
Ya tenemos a una generación de mujeres que defiende sus episiotomías, explicando lo satisfactorias que fueron, agradeciendo los fórceps que les sacaron a sus hijos como si de las mismas manos de dios se tratase, ya tenemos a mujeres que aceptan el crimen, por falta de alternativas y porque la única posible duele más que la peor de las cicatrices. Explicar que la ciencia salva vidas como excusa para explicar la ignorancia obstétrica, el trauma con el que se pare en los hospitales, el abuso que sufren madres y bebés, no es valido.
No tengo que dar las gracias a la ciencia por todo cuando solo funciona en una parte, cuando esa misma ciencia es la que hace estragos en cuerpos y mentes, esa ciencia esa gran ciencia que es cierto, salva muchas vidas y bebés también hace daño ¿Por qué sacrificar cuerpos y vidas por no aceptar esta dualidad? ¿A qué tenemos miedo?
Si para prevenir problemas de fecundación, se nos pusiera a todos en camas vigiladas a tener sexo delante de extraños, seguir sus ordenes, tener orgasmos dirigidos y establecer la penetración o los besos y abrazos sólo cuando se nos dijera, ¿que creen que ocurriría?
Habría una mayor incidencia de problemas sexuales, habría más casos de esterilidad. Y además se harían más estudios sobre porque la gente tiene problemas sexuales, se les trataría con todo tipo de drogas sintéticas, se inventarían artilugios de todo tipo para estimular el contacto físico. Y en un par de generaciones la gente daría las gracias por las fecundaciones ocurridas tras un acto tan complejo y arriesgado. Las mujeres hablarían de lo agradable que fue el proceso, de que había pocos profesionales y contarían como éstos se limitaron a intervenir sólo cuando fue necesario, que hasta les permitieron abrazar a sus maridos de manera prácticamente espontánea.
Los hombres hablarían de como se sintieron tensos y estaban bajo una gran presión y dan gracias por tanto de que se encontraran los médicos allí para decirle cuando penetrar a sus mujeres...¿exagerado? Esta improvisada analogía me parece bastante clara para ilustrar la situación actual sobre partos, bebés, madres y familias...
Cuando la ignorancia se alía con la mentira... la mente calla. 









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