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La intelectualización del parto

La intelectualización del parto

En mis entrevistas con embarazadas y en mis clases de preparación al parto me fascina observar una y otra vez (salvo en muy contadas ocasiones) cómo las mujeres en su huida por evitar el dolor de parto elijen formas de analgesia y anestesia asumiendo y aceptando todo tipo de efectos secundarios, intervenciones y riesgos.
Sigo sin entender por que confiamos más en las drogas sintéticas que en las que nuestro cerebro produce.
Que nos hace preferir una manipulación externa del feto para darle la vuelta en una presentación podalica, con sus riesgos y pocas probabilidades de exito, antes que un remedio chino como la Moxibustion, que es menos arriesgado y más efectivo.
Por qué una mujer acepta un supositorio vaginal que contiene esperma de cerdo, prostaglandin. Antes que quedarse en casa haciendo el amor con su marido cuyo esperma tambien contiene prostaglandin.
Por qué una inyección de oxitocina artificial habría de ser más efectiva que dar el pecho a un recien nacido con todo el amor y la oxitocina que nuestro cerebro produce al sentir y oler a nuestros hijos por primera vez.

¿En que momento perdimos la confianza? Me pregunto una y otra vez mientras miro un anuncio que cubre repetidas veces las paredes de un autobus londinense. El anuncio forma parte de una campaña para promocionar una pagina web de la seguridad social britanica(*) para madres primerizas, en el una madre con cara de preocupación y un bebé en brazos, se pregunta: "¿Lo estoy haciendo bien?"
De pronto cuidar de nuestros hijos es algo ajeno que necesita de la supervisión de los profesionales.
Si les parece que exagero hay una pregunta que empieza a aparecer en mis clases: ¿Podemos pedir que nos laven al bebé antes de darnoslo?
Les explico que sabemos gracias a diferentes estudios de la importancia del contacto inmediato con la madre, que cada vez más profesionales respetan ese primer momento de contacto, que ayuda a establecer un vinculo con el bebé, a estimular la producción de oxitocina y por tanto ayuda a establecer la lactancia y prevenir problemas. Aún asi me preguntan si pueden pedir que se lo limpien antes. Y yo me pregunto cómo van a cambiar pañales o recojer vomitos y mi corazón urge a mi mente a confiar en que una vez tengan a su bebé en sus brazos la "limpieza" les importe un comino.
Pero lo que para mi encierra esta pregunta o ansiedad, es la absoluta desconexión de los instintos, la intelectualización del parto.
Suprimimos los instintos y al hacerlo vamos creando un proceso intelectual de elección semejante a tantos otros, como el que elije un movil por internet, y añade la cantidad de minutos, textos y otros extras. Yo me enfrento a la realidad de que hay varios "paquetes" de parto. Mientras intelectualizamos suprimimos nuestra habilidad de mamiferos, nuestra necesidad instintiva de amar y reproducirnos, nuestra caracteristica más importante, el rasgo comun de nuestro grupo animal asi como nuestra capacidad de producir el alimento de nuestras crias.

¿Es la madre que teme coger a su bebe cubierto de vernix y de su propia sangre más proclive a dejarlo en una guarderia con tres meses? ¿O esta madre es ya el producto de una sociedad menos mamifera?

Necesitamos entender el porque del parto, necesitamos explicarlo y conectarlo a nuestra identidad, sólo asi tendra sentido el reducir las césareas, el reducir las intervenciones, el aceptar el amamantamiento como unica opción. Nuestra defensa corre el riesgo de ser tan intelectual como el parto medicalizado del que huimos.

Quiza somos las doulas, las comadronas, los educadores y obstetras los primeros que necesitamos reconectar con nuestros instintos y entender el parto como la parte más animal de nuestro comportamiento humano.

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