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La maternidad. La mía.


Foto de Rafael Ricoy
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La maternidad la mía, es perfecta en su imperfección...
  No creo en las modas, tendencias ni paquetes, ni en los dogmas sobre como parir, criar o educar a nuestros hijos, puedo criticar un sistema pero no a una madre. 
Me parece necesario desmontar algunas cosas que quizá se asumen o confunden sobre mí y/o sobre mi trabajo. 

 Mi trabajo y vocación están directamente vinculados con la maternidad, pero en realidad se centran en el embarazo, parto y posparto inmediato. 
No trabajo con niños pequeños, no soy una experta ni profesional de la crianza. 

 Soy madre de tres hijos intentando hacerlo lo mejor posible. Desde que nació mi hijo hace 10 años a mi hija de 4 meses he cambiado, asimilado y aprendido muchísimo sobre como tratar a mis hijos de una manera que a mí, a mi marido y a nuestros hijos nos hace felices.  
Estoy segura de que ellos aprenderán de nosotros y lo harán aún mejor, creo que de eso se trata todo esto de ser padres. 

Las raras veces en las que hablo de mi maternidad es a modo de reflexión profesional, como hice con mi parto pero no me subo a un pedestal ni lo hago con el megáfono.
   Leo, debato, escribo y estudio sobre casi todo  lo que tiene relación con la maternidad, pero al igual que eso no hace que pueda parir de manera perfecta (¡ Y a saber si eso existe!) no puedo ni quiero hacer de mi maternidad una profesión o una investigación porque tal y como observo en ciertas actitudes, sean  procrianza respetuosa, conductista o convencional...el perseguir ciertos ideales genera una especie de desnaturalización.
   
 Una no puede estar en calidad de observadora en una relación maternal en la que se autojuzgue o juzgue la relación en si, es decir ser madre no es una religión, ni un club.  Se es madre como se puede y a menudo con las tripas y pasándolo mal.
 No se puede teorizar y teorizar hay que sentir. A menudo mi forma de ser madre encaja con la crianza que se conoce como crianza con apego o "attachment parenting", pero en ocasiones no. Solo sé que ahora estoy donde quiero estar en mi vida, que lo que tengo es lo que he elegido y lo que me hace feliz. Se es feliz a ratos, por suerte.

   Soy madre y educo en casa, trabajo como educadora perinatal en Londres, encapsulo placentas y soy profesora de hypnobirthing, escribo y tengo un espacio de radio por afición, soy activista por falta de capacidad para tolerar el conformismo... 
  Por extensión soy doula de partos a través de Doula UK, es decir estoy presente desde la humildad y el silencio en los partos. 
  Y a veces a mi casa llaman madres doloridas en cuerpo y alma por partos de pesadilla que ellas me cuentan porque soy voluntaria en Birth Crisis.  
No me falta nada porque tengo lo que he buscado y lo que creo que necesita de mi aporte o energía.  
   Y a pesar de todo eso soy y hago muchas otras cosas que no se ven o no se saben en mi Facebook, o mi blog o mi web, que no dejan de ser herramientas profesionales.

El nacimiento y la primera etapa de la maternidad son temas centrales en mi trabajo, que es mi vocación y pasión...y además soy madre. Pero además y sobre todo y más que nunca soy yo.  

 "Ser uno mismo y cuestionarlo todo, incluyendome a mi diciéndote esto" es el único consejo que normalmente doy como madre y profesional. 


 Quedáis invitadas a romper libros de crianza, a abandonar mi blog, cerrar Facebook y mirar un rato para dentro y aunque asuste....Mirar a nuestras vergüenzas e imperfecciones duele pero sin ellas la foto no está completa. 

La maternidad obliga a la reflexión, introspección y auto-exploración.  Depende de lo acostumbradas que estemos al buceo espiritual se nos hará más o menos duro, dependiendo de los tanques de oxigeno  que llevemos y nuestra resistencia nos adentraremos más o menos en nuestro mar de dudas. Pero es un hecho conocido que los tesoros se encuentran enterrados en el fondo de algún viejo galeón al que nadie antes se atrevió a entrar.




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